Salvemos al fútbol



Angelici, el grondonismo desatado


por Salvemos al futbol 

En los innumerables intríngulis de la Asociación del Fútbol Argentino – AFA- de los últimos tiempos resultó muy burda, y producto de la impunidad reinante para algunos en nuestro país a partir de la llegada del Gobierno actual, la maniobra orquestada por algunos dirigentes de la Primera División, representados por Daniel Angelici.

El presidente de Boca llegó a manifestar, el viernes 3 de marzo a la tarde, en la desesperación para que se jugara la fecha, que el dinero que se ofrecía (como un fondo salvador para completar las sumas enviadas por el Estado), sólo estaría disponible ese día y no la semana siguiente. 

Lo que llamamos extorsión (quizás no en el sentido del Derecho Penal, pero sí desde la inteligencia común del ciudadano), en toda su dimensión. Angelici sabe que puede moverse a sus anchas. El Poder se lo permite. 



Antes eran otros señores. Hoy, es uno de los que tienen permiso para hacer lo que quieran, con impunidad. 

Desde justificar una comunicación telefónica al escribano Fernando Mitjans, del Tribunal de Disciplina, procurando reducir la eventual sanción a un jugador del club que preside; a tener y mantener vínculos con un sector de la llamada Barra Brava (la que maneja Rafael Di Zeo); o incorporar una cláusula sobre la evaluación de las condiciones éticas parda acceder a la Comisión Directiva o Presidencia de la AFA (Colegio de Abogados de la Capital Federal, del cual es su vicepresidente); o la justificación de los acontecimientos ocurridos el día del gas pimienta; hasta este apriete.

Parece que todo se le permite a este individuo, hoy, en el marco de la nueva conducción del fútbol. Estas prácticas, más identificadas con la vieja forma de gestionar grondonista que con una supuesta nueva conducción que se quiera democrática y superadora, fueron desplegadas por Angelici con el agravante de que parecen haber sido hechas con la tranquilidad que otorga la impunidad. 

No sólo el dirigente de Boca no pidió disculpas ni puso su renuncia a disposición luego de la filtración de los audios donde intrigaba con Mitjans, sino que incluso defendió su accionar con el argumento de que “defendía los intereses de Boca”. 

Suena extraño pensar que esa concepción de la justicia sea la adecuada para un dirigente que hoy se postula a un cargo máximo en la AFA, para representar a todos los clubes del fútbol argentino.

Cabe respetar las decisiones mayoritarias de los directivos de AFA, que se tomarán en breve para elegir, finalmente, un nuevo presidente. Al cabo, se trata de una Asociación Civil que debe funcionar de acuerdo a esa mecánica. Sólo intentamos dejar algunas reflexiones para que se entienda que el camino no parece ser el elegido.

El Gobierno de turno involucrado, como siempre, metiéndose en lo que no debe, y directivos de la talla de Angelici, no le hacen bien a la reestructuración que necesita la AFA.

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